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lunes, 19 de marzo de 2012

REDEMPTORIS CUSTOS

Redemptoris Custos
Documento de Juan Pablo II sobre San José
                                                                                                                                                  19/03/12
 
¡Ah, qué desconocido es san José! Y sin embargo, qué papel tan grande tiene en la vida de un cristiano que quiere empezar a contemplar, a adorar, a desasirse de todas las cosas terrenas estando indiferente a todo lo creado, como Él y la Virgen mientras adoran a Jesús en Belén, qué indispensable para la vida cristiana de un hombre que quiere empezar a vivir con profundidad el evangelio.


 
La tradición en el culto a San José tardó en tomar fuerza dentro del mundo cristiano, a pesar de ser el padre elegido para Jesús. 

El motivo más probable es que en sus orígenes los cristianos sólo rendían algún tipo de culto a los mártires y no era el caso de San José.

En los principios del siglo IV ya comenzaba a aparecer el culto a San José entre los Coptos, apareciendo su festividad en el día 20 de julio del calendario Copto.( Los coptos son los egipcios cuyos antepasados abrazaron el cristianismo en el siglo I)

En el mundo occidental aparecen las primeras referencias a su culto en el año 1129 donde se encuentra una Iglesia dedicada a su nombre en Bolonia.

Los padres Carmelitas fueron los primeros en trasladar su culto desde Oriente hasta Occidente de una manera completa y tras su aparición en el calendario Dominico fue ganando cada vez más fuerza.

En el pontificado de Sixto IV, San José fue introducido en el calendario romano, que es el que ha llegado hasta nuestros días, en el día del 19 de marzo.


Sixto IV, 9 de agosto de 1471 a 12 de agosto de 1484.      


Un paréntesis para recordar que el jefe de la Iglesia Ortodoxa Copta ha fallecido recientemente.

  El Cairo.- A excepción de los alrededores de la Catedral de Abbasiya, en el barrio cairota donde se expone el cadáver sentado del jefe de la Iglesia Ortodoxa Copta, el resto de esta capital mantiene su habitual ambiente bullicioso y caótico ajeno al luto de los cristianos coptos.

Luego de estas breves consideraciones históricas, pasamos a exponerles el Documento de Juan Pablo II sobre San José.

El Papa Juan Pablo II promulgó una nueva exhortación apostólica sobre San José, el 15 de agosto de 1989.

 Su título es Redemptoris Custos (el Custodio del Redentor). 
Junto con su primera encíclica en 1979, Redemptor Hominis (el Redentor del hombre), y la de 1987, Redemptoris Mater (la Madre del Redentor), este documento nos da una enseñanza autoritativa sobre los tres miembros de la Sagrada Familia y sus papeles en el misterio de la redención.

Naturalmente Jesús es el único Salvador del mundo, pero Dios invita a María y a José a participar muy de cerca en este misterio.
Veamos algo sobre los seis capítulos de la exhortación. 

 
I. El marco evangélico
Durante el tiempo en que María y José están desposados y todavía no han empezado a convivir como esposos, llega el anuncio de la encarnaci6n virginal de Jesús. Mientras el Evangelio de Lucas nos relata la anunciación a la Virgen María, el primer capítulo de Mateo nos presenta de forma parecida el anuncio a San José. 

Lorenzo Tiepolo, Sueño de San José.


El mensajero se dirige a José como el "esposo de María", confiándole la tarea de imponer el nombre de "Jesús" al niño y de actuar como su padre terreno. 
Al despertar del sueño, José hizo lo que el ángel le mandó, tomando consigo a su mujer. 
En esto demuestra una disponibilidad de vo1untad semejante a la de María. 

 
II. El depositario del misterio de Dios
Las palabras de Isabel a María : "Feliz la que ha creído" se pueden aplicar en cierto sentido también a José. Lo que hizo en responder afirmativamente a la Palabra de Dios, le unió en modo particularísimo a la fe de María. 

José es el primero en participar de la fe de la madre de Dios y también en sostener a su esposa en esa fe. Junto con ella el es el primer depositario del misterio escondido desde los siglos en Dios. 

Por eso el Papa Juan XXIII estableció que en la primera oración eucarística de la Misa, memorial perpetuo de la redención, se incluyera su nombre junto al de María, y antes del de los apóstoles, papas y mártires.

Mientras afirman claramente la virginidad del matrimonio de José y María, no por eso dudan en llamarlos esposos. 
Aunque único, este matrimonio es completamente auténtico, y de este hecho resulta que José es verdaderamente padre de Jesús, como lo llama el Evangelio y la misma virgen María. Jesús no nace de la semilla de José, y sin embargo su genealogía se anuncia por la línea de José, el esposo de María. 
 José ejerce su autoridad paterna desde el principio dándole el nombre de Jesús al hijo de María. 

Los primeros misterios de la salvación se confían a la fiel custodia de José, quien sirve directamente a la persona y a la misión de Jesús, mostrándole todo el amor y afecto que el corazón de un padre pueda conocer. 


 Esta Sagrada Familia es modelo y ejemplo para toda familia cristiana en su misión de custodiar, revelar y comunicar el amor de Cristo. 
De esta familia en que vive el Hijo de Dios, toda familia aprende su vocación de ser una pequeña iglesia. 

Dirigiéndose a Belén para el censo, José inscribe al salvador del mundo en el registro con el nombre de "Jesús, hijo de José de Nazaret." 

En la noche de Belén José tiene el privilegio de ver con sus ojos el nacimiento del Hijo de Dios, y después también es testigo con María de la adoración de los pastores y luego de los magos. 

José ejercita el derecho y deber religioso del padre al circuncidar al niño, quien cumple plenamente la antigua alianza con Abraham , de la cual la circuncisión era signo. 

AI imponer el nombre de Jesús en esta ceremonia, José declara su paternidad legal y a la vez proclama la misión salvadora de su hijo. 

Cumple con otro deber del padre al presentarlo en el templo, obedeciendo la ley del rescate del primogénito, aunque Jesús es el autor mismo del rescate.

Para proteger al niño de Herodes, quien lo quiere matar, José toma su familia y huye a Egipto. Al regresar a Nazaret después de la muerte de Herodes, José coopera en el misterio de la Nueva Alianza de modo que se recuerda la Antigua, cuando Israel fue liberado de la esclavitud en Egipto.

Sigue un largo plazo de vida escondida en el hogar de Nazaret. 
José tiene la alta misión de alimentar, vestir e instruir a Jesús, quien crece en sabiduría, edad y gracia bajo su cuidado. 

Durante este tiempo Jesús sencillamente vive sujeto a José y María, santificando la vida de familia y la vida de trabajo. 

Un solo episodio se conserva de este período. 
Cuando Jesús tenía doce años, van a celebrar la Pascua de Jerusalén. AI perderlo y encontrarlo después de tres días, María le hace saber cómo ella y su padre habían estado preocupados.


Jesús responde preguntando: "¿No sabían que yo debía ocuparme en las cosas de mi Padre? " 

Esta respuesta reafirma lo que José había sabido doce años antes: al actuar como padre humano de Jesús, era depositario del misterio del Hijo del Padre eterno. 


 
III. El Varón Justo -el esposo
Desde el momento en que José recibió su misión de tomar por esposa a la Madre de Dios, hizo lo que el ángel le mandó. 
Este fue el comienzo de una larga vida de permanecer fiel a la llamada de Dios hasta el final. 

Aunque el evangelio no cita sus palabras, su propio silencio habla con elocuencia la verdad que hay en llamarle el justo. Tiene todas las características humanas necesarias para ser buen esposo de María.

Antes del anuncio del ángel ya habían realizado la primera de las dos etapas del matrimonio hebreo, la ceremonia legal. 
Ya eran esposos, pero estaban en el período de preparar la segunda etapa de empezar a convivir en la misma casa, cuando intervino la anunciación que también llamaba a María a permanecer virgen. 

Sigue el mensaje dirigido a José como esposo de la Virgen. 
El hombre justo recibe su propia vocación de seguir con su compromiso de amarla como esposa pero de forma virginal.

Cuando José aceptó la invitación del ángel, su amor de hombre justo fue regenerado por el Espíritu Santo. 
El amor de Dios obraba en la íntima comunión espiritual de alianza entre estos esposos. 

Mediante el sacrificio total de sí mismo, José junto con María simboliza el misterio de la Iglesia, virgen y esposa. Por el lazo conyugal José se acerca más que ningún otro a la sublime dignidad sin par de la Virgen. 
El vínculo de caridad que constituyó la vida de la Sagrada Familia la hace digna de profunda veneración.

 
IV. El trabajo - expresión del amor
El título de "carpintero" abarca toda la vida de José. 
El trabajo es un modo diario en que expresa su amor a la Familia de Nazaret. 

Jesús da ejemplo de obediencia participando en el trabajo de José y llegando a ser conocido como el "hijo del carpintero." 


El lro de mayo se celebra la fiesta de San José Obrero.

Jesús ha redimido el trabajo. 
La laboriosidad es una virtud por la cual el ser humano puede participar en la obra de Dios, Creador y Redentor, puede hacerse en cierto sentido más humano, y puede profundizar en la amistad con Cristo. 

San José nos enseña a santificar la vida diaria, elevando a Cristo las obras comunes, humildes y sencillas. 

 
V. El primado de la vida Interior
También el trabajo de José está envuelto en el mismo clima de silencio que indica una profunda vida interior. 
José vivía en contacto diario con el misterio.    Y la gran contemplativa, Santa Teresa de Jesús, promovió la devoción a él como modelo de contemplación. 
Su insondable vida interior era el fundamento de su sacrificio total de sí en sumisión a Dios y disponibilidad para su servicio. 

Al vivir en comunión con Jesús, María y José fueron los primeros beneficiados por el amor salvífico que todas sus acciones irradiaban. 
San José unió perfectamente la contemplación y la acción, el amor directo a Cristo , la verdad y el amor expresado en servicio activo al niño. 

 VI. Patrono de la Iglesia de nuestro tiempo
En tiempos difíciles para la Iglesia, el Papa Pío IX en 1870 la puso bajo la especial protección de San José, declarándolo "Patrono de la Iglesia Católica." 
En 1889 el Papa León XIII explicó que de igual modo que fue custodio, cabeza y defensor de la Familia de Nazaret, ahora es digno de proteger y defender a la Iglesia de Cristo. Las palabras de la oración de León hace cien años son aptas hoy: "Aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios... Asístenos propicio desde el cielo en esta lucha contra el poder de las tinieblas...; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad."

En su empeño para evangelizar el mundo y reevangelizar a los países donde la vida cristiana florecía pero ahora es puesta a prueba, la Iglesia necesita un especial poder de lo alto. 
Ocupa la segura intercesión y ejemplo de San José. 

Es modelo de todo cristiano en su disponibilidad absoluta al servicio de Dios, su obediencia y fidelidad. 
Es patrono de esposos, padres de familia, trabajadores, contemplativos y apóstoles, de toda la Iglesia universal. Aprendamos de él la oración y el servicio a la misión salvífica de Cristo. 
José nos indica el camino de la Alianza a las puertas del tercer milenio. 

Hasta aquí el resumen de las reflexiones de Juan Pablo II sobre San José en su documento: "El Custodio del Redentor", que les hemos compartido con ocasión del Día de San José.

San José, pintura de Murillo.



 
Nuestras mejores felicitaciones para todos quienes llevan el nombre de José.




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viernes, 29 de abril de 2011

¿QUÉ ES BEATIFICACIÓN?


BEATIFICACION
(Etim. Latín beatificatio, el estado de ser bendito; de beatus, feliz.)   29/04/2011





28/04/11 - EMOLFOTOS - El mercurio en fotos

"Por lo menos un millón de personas asistirán el próximo 1 de mayo en el Vaticano a la beatificación del Papa Juan Pablo II, estimó ayer el prefecto (gobernador civil) de Roma, Giuseppe Pecoraro". 

Ante la inminente beatificación del Papa Juan Pablo II, fallecido hace seis años, hemos querido investigar y exponer a ustedes el significado y la importancia que esta tiene para la Iglesia Católica, así como de que manera se lleva a cabo tal procedimiento.

La beatificación es una declaración, hecha por el Papa como cabeza de la Iglesia, de que un siervo de Dios vivió una vida de santidad (ha ejercido las virtudes cristianas en grado heroico) y/o tuvo muerte de mártir y está ahora en el cielo. La beatificación es una sentencia no definitiva, que tiende a la canonización.  La beatificación permite que se le tribute culto público de veneración con ciertas limitaciones. La veneración universal está reservada para los santos canonizados.

Antes de la beatificación hay varios procesos. Primero se examina por años la vida, virtudes, escritos y reputación de santidad del siervo(a) de Dios que está en consideración. Este proceso generalmente es conducido por el obispo del lugar donde el candidato vivió o murió. Para un mártir, en este primer proceso no hay necesidad de considerar los milagros hechos a través de su intercesión. 

Cuando el primer proceso revela que el siervo de Dios practicó las virtudes en un grado heroico o murió como un mártir de la fe, puede comenzar el segundo proceso, llamado Apostólico, que está a cargo de la Congregación para la Causa de los Santos (uno de los dicasterios que ayudan al Papa).
Las personas beatificadas son llamadas "Beatos" 


CANONIZACIÓN
Proceso de la Iglesia para declarar que alguien es santo.

Ser santo es participar de la santidad de Dios. Nuestro Padre, nos creó para ser santos.
Dios nos ha llamado y nos capacita a todos a ser santos: "Sean santos... porque Yo, el Señor, soy santo" (Lev 19,2; Mt 5, 48). Cristo vino al mundo para hacer posible nuestra santidad. Es por eso que en el Nuevo Testamento se le llama "santos" a los cristianos (1Cor 1, 12; Rm 1, 5; 1Pe 1, 15-16). Son santos solo si viven su fe (Apoc 21, 2.10). Los santos del cielo murieron en gracia de Dios. Su santidad comenzó en la tierra.  
Los santos «han entregado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo» (Hechos de los Apóstoles,15, 26).



Papa Benedicto XVI: "El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que éstas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado del prójimo". 

Los hombres perdimos la vida de gracia al apartarnos de Dios por el pecado, pero Jesucristo nos reconcilió con el Padre muriendo por nosotros en la Cruz. Por el bautismo recibimos los méritos de ese sacrificio de Cristo, somos liberados del pecado e injertados en Cristo para ser Hijos de Dios y participar de su santidad. San Pablo usa la palabra "santos" para referirse a los fieles que viven la nueva vida en el Espíritu Santo. (2 Cor. 13,12; Ef. 1,1)


Hay tres pasos en el proceso oficial de la causa de los santos:

Venerable. Con el título de venerable se reconoce que un fallecido vivió virtudes heroicas.

Beato. Se reconoce por el proceso llamado de "beatificación". Además de los atributos personales de caridad y virtudes heroicas, se requiere un milagro obtenido a través de la intercesión del Siervo/a de Dios y verificado después de su muerte. El milagro requerido debe ser probado a través de una instrucción canónica especial, que incluye tanto el parecer de un comité de médicos (algunos de ellos no son creyentes) y de teólogos.  El milagro no es requerido si la persona ha sido reconocida mártir. Los beatos son venerados públicamente por la iglesia local.

Santo. Con la canonización, al beato le corresponde el título de santo. Para la canonización hace falta otro milagro atribuido a la intercesión del beato y ocurrido después de su beatificación. Las modalidades de verificación del milagro son iguales a las seguidas en la beatificación. El Papa puede obviar estos requisitos. El martirio no requiere habitualmente un milagro. La canonización compromete la infalibilidad pontificia.
Mediante la canonización se concede el culto público en la Iglesia universal. Se le asigna un día de fiesta y se le pueden dedicar iglesias y santuarios.
La legislación actual supone la necesidad de algún milagro, tanto para la beatificación como para la canonización.


 Padre Jordi Rivero
Tal es la convicción de  la Iglesia Católica.

 



                                                                         




Buen Humor

 
La vida y obras de Juan Pablo II son un ejemplo para la nuestra.


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